martes, 24 de enero de 2012

Vero

Abre los ojos la joven dormida,
estaba soñando con la niñez perdida,
aquella manta que una vez la protegía
ahora no es más que la barrera a la vida.

Despierta hija de la primavera,
la más bella flor de abril ha vuelto a renacer.
Mírala cómo corre y salta alegre a su vera,
y es que hoy es su diecinueve primavera.
Bañada por el sol se remoja,
y de su juventud así goza.

Una mariposa en su hoja se ha posado
tímidamente despliega las alas y se arroja,
la flor por un momento amarilla,
en su aleteo descubrió una maravilla.
Volar, simplemente quería echar a volar.

Llegó el verano
y la joven flor a un árbol se ha acercado
de el recoge el fruto anhelado,
ansiosa la flor lo palpa:
- Está ya maduro. - Dice la flor.
Del fruto jugoso la flor se relame,
jugo fruto del trabajo infame.
-Dichoso árbol, has tardado cien años.-
Piensa la flor.

Ahora rebosante de alegría
corre la flor de la juventud campo arriba,
aún a sabiendas de que su árbol perecerá
y otro habrá que plantar,
a pesar de que llegue el frío,
y la congele con un escalofrío,
ella no se rendirá,
y con la fuerza de sus diecinueve primaveras,
volverán las ganas de volar como mariposa en pleno abril.
Y correrá junto a sus amigas las flores,
para bailar todas en la fiesta de la primavera.

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