martes, 7 de febrero de 2012

Silencio

..., me dices mientras agachas la cabeza,
pero antes de que tus ojos se encuentren con el frio suelo,
un atisbo de dolor choca con mi tranquilidad serena.

En mi garganta repican campanas
y de huecos vocablos mi boca se alimenta.

Ya estás cerca,
¡Zas! un impulso se adueña de mis pies y hace que den media vuelta.

Es entonces cuando una ola de emociones golpea mi espalda,
barriendo mis palabras que ahora son de arena.

...

Ya te has ido, mas me quedo con tu ...

Luciérnaga

Tu me diste a luz, si,
luz para poder ser luciérnaga.
A caminar por las sombras me enseñaste,
mas hoy mi luz parpadea,
pues se te olvidó que la tuya era la que más alumbraba.