lunes, 23 de enero de 2012

Poema de infancia

Cristales caen, del cielo celestino
azulado y sonrosado.
Camina la pastora por la senda nevada
en el amanecer de un melancólico día.

La brisa fresca se vuelve fría,
los prados verdes ya no existían,
sólo había el rocío de la mañana
que con su ternura llenaba el corazón de alegría.

No se pasea ni un alma por esos montes,
el silencio es lúgubre e infinito
los cristalcillos no cesan
y los milagros no llegan.

La pastorcilla no pide limosna
sólo paz para todos y soledad para ella
y piensa que en un día como ese
sólo hay que pensar que el mundo

            es una joya.

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